La capacidad de soñar y fantasear es un don
precioso. Los sueños forman parte de
nosotros y nos revelan un apasionante mundo
de colores, hazañas, poderes y aventuras,
dando lugar a uno de los mas increíbles:
el de volar…
Cuando el ser humano comenzó a preguntarse
por qué las aves podían elevarse a los
cielos, y el viento provocar tempestades o
refrescar el clima, comenzó a reflexionar
acerca de lo mágico del vuelo, imaginando
historias maravillosas que dieran cuenta de
este fenómeno.
Ante nuestros ojos se abre el mundo de
fantasía el cual Kamarr te invita a
descubrir.
Según la cultura griega Eos, la madre de los
vientos, era la única deidad a la cual se le
permitía abrir las puertas del cielo para
dejar paso a los vientos hacia nuestro
mundo. Estos eran acompañados por las brisas
o ninfas del aire siempre en constante
movimiento.
Figuras representativas del vuelo griego
fueron los mágicos pegasos y la historia de
Icaro con sus alas de cera.
Con el correr de los siglos vuelve a
aparecer la mística idea de atravesar los
cielos y traspasar los limites mortales bajo
la forma de angeles celestiales en el
cristianismo.
El hombre de apasionó con el vuelo natural,
la pureza de las palomas, las águilas
imperiales, los colibríes, las libélulas
anunciadoras de tormentas y las bellas
mariposas.
A través de los cuentos, el ser humano desde
niño aprende a volar con la imaginación.
Peter Pan, dragones, seres de bosques
encantados, hadas madrinas concediendo
deseos, superhéroes, brujas malvadas, y las
alfombras mágicas de oriente, forman parte
del vuelo infantil.
A partir del renacimiento, se comienza a
buscar la manera de volar artificialmente y
uno de los soñadores mas importantes fue
Leonardo Da Vinci, quien gracias a los
mecenas, proyectó máquinas voladoras dando
comienzo a la carrera del vuelo.
Siglos adelante, en Francia se elevaron
colosales globos aerostáticos,
El ingenio sin límites puso en marcha los
motores y así voló el primer avión.
En nuestros tiempos, las naves aéreas
impulsadas por turbinas viajan a velocidades
increíbles y la tecnología, ya permite
construir satélites y cohetes que atraviesen
la atmósfera terrestre, logrando incluso el
milagro del siglo XX, conquistando el
espacio exterior y logrando un sueño mas en
esta delirante fantasía de volar que
nunca tendrá limites.